Fue hace 43
años cuando todo empezó. En 1968, un grupo de “muchachos” estudiantes de la
Escuela de Medicina del Politécnico (E.S.M.); de Ciencias Biológicas
(E.N.C.B.); y de la ESCA (Comercio y Administración), solían reunirse en la
cancha de cemento que hoy ocupa la cafetería de la Escuela de Medicina.
Allí,
jugando “tocho” después de las clases de la mañana que se impartían los
sábados, emulaban a las estrellas del fútbol americano de la época. Para muchos
el equipo más grande eran los Green Bay Packers, ganadores del Súper Bowl
I (1967), y eran claros favoritos para llevarse el Súper Bowl
II -que por cierto ganaron-, y no faltaba uno que otro partidario de los
Pittsburgh Steelers…
Son
palabras de José Luis Sánchez Mejía, egresado de la Escuela de Medicina del
IPN, médico cirujano, especialista en traumatología y ortopedia, precursor de
los peculiares encuentros desde 1968, quien recuerda que justamente el sábado
anterior al domingo del Súper Bowl, luego de un
aguerrido “tochito” de cerca de dos horas y ya
sudorosos, cansados, pero sobre todo alegres, se sentaban alrededor del piso de
concreto de la cancha de cemento donde platicaban de todo un poco.
“De las
conquistas amorosas de dos que tres galanes, entre ellos el famoso gallito
Garibay; las excentricidades del bigotón Jorge Esparragoza;
la ironía de Correa; el relax de Córdova; los regaños de Papá Conejo; la
hermandad de Toño; la hiperactividad de Zamora; la
parquedad en los comentarios de un Juan Bocardo pero, debo decirlo, siempre
puntillosos”.
El Doctor
Sánchez Mejía incluso recuerda que las edades promedio iban de los 20 a los 25
años. “Algunos estábamos en el primer año de Medicina, otros en Ciencias
Biológicas y algunos iban para contadores…” Fue de allí, de ese grupo, donde
surgió el comentario: “si los gringos tienen su Súper Bowl…
¿por qué nosotros no tenemos nuestro caguama Bowl?”
No quedó en broma.
Y ataja
con un dejo de sorna y nostalgia: “la aclaración es obvia, la caguama es el
nombre de una tortuga habitante de las costas de México y cuyo tamaño alcanza a
veces los dos metros; es decir, es una tortuga bastante grande. Fue con esa
similitud que una empresa cervecera lanzó al mercado la “caguama”, nombre con
el que bautizamos la reunión y desde entonces la institucionalizamos…”
Desde
entonces todos acordaron reunirse “hasta que el último búho estuviera en pie”,
pero ¿y por qué hasta el último Búho? “Puesto que el equipo que se formó a
nivel de liga intermedia dentro del Instituto Politécnico Nacional desde 1966
era llamado “Búhos” y muchos estábamos incluso jugando en él, y otros ya en
años superiores estaban en Liga Mayor con el equipo del Politécnico Guinda, por
eso se decidió que el emblema fueran los Búhos”, apunta.
Así nació
la conmemoración que dentro de la Comunidad Politécnica es muy conocida.
“Cuando se cumplieron los primeros 10 y 20 años, como que todos los que ahí nos
reunimos no pensábamos que una reunión anual podría tener tanta trascendencia;
sin embargo, cuando llegamos a los 25 años, fue cuando tomamos más conciencia
de este evento, desde entonces cada año significa una meta a la que tenemos que
llegar todos nosotros”.
Y añade:
como es natural, algunos de los que iniciamos han partido de esta vida porque
“el Head Coach ha decidido hacerlos descansar”. Es como reza un fragmento del
Credo Búho, una filosofía de amor, de vida y de superación.
“Ahora,
los hijos de ellos han decidido estar con nosotros porque sienten que sus
padres están ahí. ¡Y de verdad que lo están! Además de esos hijos, se incluyen
a muchos nietos que son llevados cada año a participar de toda la fiesta y
esperamos que ellos sean los continuadores de este evento, cuyo nombre es
tradición ya con 41 años ininterrumpidos”.
Incluso,
Sánchez Mejía recuerda que cada Director de la Escuela de Medicina nos ha
acompañado, autoridades del propio IPN han estado compartiendo el ambiente y el
sentido de hermandad que se respira. Ahí no hay jefes, directores, pobres o
ricos, somos hermanos “por donde pasaron ellos, juventud pujante y triunfadora,
sangre noble de un glorioso equipo. ¡Enhorabuena por este próximo 43
Aniversario!”