NO HAY LUGAR ALGUNO EN EL TERRITORIO NACIONAL,
EN DONDE NO EXISTA LA HUELLA BIENHECHORA DE LOS EGRESADOS
POLITECNICOS
NARRADO POR SU HIJO CESAR OCTAVIO LUQUE ROBLES

GERMAN ESPINO LIMA ... EL BODEGA
Una Noche, después de una fiesta llego mi Papa a la casa, y mi Mama noto en el una risita algo sospechosa,
-Que hiciste Cesar?
–Nada. Contesto mi Papa si poder contenerse.
–Dime que hiciste, le volvió a preguntar mi Mama.
y finalmente respondió:
-Deje a Bodega en el panteón de la Piedad, estaba borracho,
-No lo puedes dejar ahí, se va a enfermar, hace mucho frío.
Finalmente mi Papa accedió a regresar por don German Espino, al llegar todavía lo encontró acostado sobre la tumba
que lo había dejado, y sentado arriba de la barda, Mi papa comenzó a llamar a su amigo,
-Bodega, Bode, despierta.
Y le arrojaba piedritas desde lo alto. Bodega despertó, y al ver a su alrededor y verse en un panteón en la noche,
naturalmente se asusto, se sentó y se miro los brazos, Mi papa le volvió a llamar pero Bodega no lo veía porque
no imaginaba que estuviera arriba de la barda del panteón, al ver la cara susto de su amigo, mi Papa le dijo:
No te asustes, soy Yo, y brinco desde la barda, pero al verlo caer Bodega se paro de un brinco y corrió a lo largo
del Panteón, Mi Papa corrió detrás de el, llamándole, pero a Bodega no le pareció detenerse y trataba de escapar,
hasta llegar a la barda, en donde mi Papa lo alcanzo y le dijo, -No te asustes, Soy Yo.
Pero la voz de bodega no pudo escapar de su garganta, a lo que solo respondió con un agudo mugido, durante una semana
Bodega no pudo hablar, aunque mi Papa lo llevo a su casa, y se aseguró de entregarlo en las mejores condiciones posibles.
Parece una mala broma, pero no deja de sorprender que después de esto y durante muchos años, conservaran su amistad,
y se rieran juntos de esta y otras maldades que se hicieron mutuamente.
Escuche esta anécdota varias veces entre risas y amigos y me hace pensar que lo importante es tener la capacidad
de vivir intensamente cada momento de la vida.